HISTORIA DE LA ZARZUELA II

2. LOS ORÍGENES DE LA ZARZUELA

Fue a partir de 1830 cuando, con es restrablecimiento de la monarquía y la apertura del nuevo Conservatorio de María Cristina, se generaron una serie de factores que permitieron la restauración de la nueva zarzuela decimonónica; una zarzuela que aunque desarrollaba ideas musicales de clara influencia italiana y utilizaba tipologías formales de opereta francesa, junto al mantenimiento del sabor popular e hispano de la tonadilla y en general las formas del denominado "teatro pobre", ese teatro mesocrático y popular del siglo XVIII en el que seguían viviendo los polos, tiranas, seguidillas, canciones andaluzas, cachuchas, fandangos y boleros, que continuaban amenizando la vida española, no cesaron de publicarse a modo de antologías para ser interpretadas en los salones burgueses.

También pervivían elementos humorísticos, los tipos de la vida diaria, instroducidos ahora dentro de un sistema formal, que confieren a la obra una unidad de estilo y una mayor coherencia dramática. Desde 1830 se dio un lento pero continuo trabajo de búsqueda de un estilo y formas propias que se incrementaron a partir de 1840, momento en que la zarzuela encontró una forma dramática que transformó su esencia a través de una serie de obras que pretendían instaurar el género lírico, y adaptar el nuevo lenguaje a las exigencias del público.

Los protagonistas de este cambio fueron Manuel García, Ramón Carnicer, Pedro Pérez Albéniz, Baltasar Saldoni, Basilio Basili, Mariano Soriano Fuertes y Cristóbal Oudrid. Se estrenaron obras como Los enredos de un curioso de Carnicer, Albéniz, Saldoni y Piermarini, El novio y el concierto, 1839, y El ventorrillo de Crepo ambas de Basilio Basili, 1841; La zarzuela interrumpida o Lo que fuere sonará de Saldoni y Carnicer, 1841; y numerosos ejemplos más.

Todas fueron el embrión de lo que a partir de 1849 fue la zarzuela restaurada que se inició con el estreno de dos obras, Colegialas y soldados y El duende, ambas de Rafael Hernando, con libretos de Mariano Pina y Luis de Olona, respectivamente.

Estas dos obras eran el resultado de todos los inventos anteriores, y dieron forma a una zarzuela nueva en lengua castellana, en dos actos, que contaba con unos cinco números musicales en cada uno, alternados con diálogos hablados.

Los elementos formales que definen a estas obras y por ello al modelo en general, los describe M. E. Cortizo:
- uso de personajes que pertenecen a la más clásica tradición de obras del teatro
español;
- abandono de las formas españolas, entrando en una fase de clara dependencia del teatro europeo;
- cada uno de los dos actos comienza con una introducción musical y termina con un número concertante;
- los números musicales contienen partes en un nuevo estilo de recitado, donde la acción dramática continúa, y aparecen dos tipo de números musicales: los que detienen la acción, y los que la continúan.
- comienza a aparecer un cierto virtuosismo vocal, limitado por las condiciones técnicas y vocales de los intérpretes;
- la tesitura de las voces es grave, introduciendo como voces masculinas barítonos y bajos
- el uso de virtuosismo belcantista está reducido a los pasajes de la tiple
- las arias siguen manifestando una clara influencia italiana de Rossini, Bellini y Donizeti.
- la elección del estrato social que aparece en las zarzuelas suele recaer en la clase media
- el compositor cuida más la orquestación con el incremento de la presencia del viento metal, utilizándose de forma sistemática al menos dos trompas, dos cornetines, un trombón y una tuba.

A partir de entonces la historia y evolución de la zarzuela se puede explicar así:
- Primer periodo, de 1849 a 1880: establecimiento de los modelos dezarzuela grande y chica y nacimiento del género bufo a partir de 1863.
- Segundo periodo, desde 1880 a 1905: periodo del género chico y pervivencia de la zarzuela grande.
- Tercer periodo, de 1905 a 1936: llegada de los géneros frívolos, la nueva revista, el género ínfimo, las varietés, opereta y restauración de la zarzuela grande.
- Periodo final, de 1939 a 1960: pervivencia de la zarzuela grande y la revista.